13/9/11

Camino al horizonte



Corría desnudo a la luz de la luna.

El gritaba mares pero ella solo le miraba muda.

Pequeños trozos de piedras puntiagudas se le clavaban en la planta de los pies, parecían cuchillas, arañazos de la tierra para frenar su avance sediento, inexorable y decidido a ninguna parte.

Ella le iluminaba el camino, pero el solo miraba donde el dolor se funde con el tiempo para hacer los segundos agonizantes.

Y una gran piedra se coloca en su camino, ella solo iba de paso, pero se encontraron en aquel preciso momento de la eternidad.  Se saludaron brevemente, y sin quererlo, el abrazo de la tierra con tanto amor que le dolía sangre en las rodillas, codos y espalda.

Y la tierra le acogió en su seno, le explicó que todo pasa, que incluso dejará de echarla de menos.

Y el,  con los pies en  la tierra, la piel llena de zarzas, abrazado a la tierra y dejándole tocar su desnudez al viento le sonrió a la luna, lloró de saber la alegría y le dio las gracias por no estar muerto. 

Pero a pesar de comprender que caminar hacia el horizonte es lo único cierto en este mundo,supo que siempre la querría.